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Escribir hoy en día sobre el amor en estos tiempos de pandemia, es un reto. La pandemia ha hecho que nos volvamos fríos y de cierta forma desconfiados hacia nuestros congéneres. Llevamos encerrados un año, viviendo a nuestro alrededor las pérdidas de seres queridos, de trabajo, de negocios sin que podamos hacer nada. Esta situación nos ha convertido en seres introvertidos y aislados, de forma que nuestras carencias, miedos e inseguridades afloren, haciendo que nos marchitemos y así impedimos que nuestros potenciales afloren. Aquí, es en donde la práctica del Yoga puede ayudarnos.

La idea del Yoga (aplicada al individuo), es la de conocernos mejor, ir hacia una introspección que nos ayude a entender y a sustituir nuestros patrones de actuar y de responder mejor hacia nosotros mismos y hacia los demás. La falta de afectividad, de contacto físico, de amor hace que el miedo nos paralice. Entonces, ¿cómo podríamos ayudarnos? La respuesta es sencilla y a la vez complicada, pues está en relación directa con cuanto nos amamos a nosotros mismos: si no somos capaces de amarnos nosotros ¿cómo voy a poder amar a los demás?

El amor hacia nosotros viene determinado por ¿qué tan alta o baja está nuestra autoestima? De acuerdo a la Tradición Védica (madre de la escuela filosófica del Yoga) nuestras funciones orgánicas están distribuidas  a lo largo del cuerpo en 7 focos -10 para TKrisnamacharya- o cakras*(centros energéticos) que cada uno de ellos representa una función específica del cuerpo: excretor, procreación, digestión, respiración/vitalidad, comunicación, intuición y conciencia universal.Y, a su vez estos cakras tienen además de su nombre, propósitos primarios, cuestiones, localización, etapa de desarrollo, función de desarrollo, partes del cuerpo involucradas, capacidades, culpas, elementos asociados al mismo, su sonido particular y características femeninas y masculinas. Es por todo esto, que nos vamos a enfocar en el cakra del amor: ANĀHATA.

Cada uno de estos cakras necesita del prāna o fuerza vital para alimentar a la función correspondiente y de esta forma, ser lo mas eficiente. Cuando esta fuerza vital es deficiente o excede, se produce un bloqueo que impide que funcione correctamente. Es por eso, que las prácticas del yoga se enfocan en la liberación de estos bloqueos y así permitir que los órganos correspondientes a los mismos se expresen en todo su potencial.

Anahāta-cakra se localiza en la región del corazón. El nombre significa "aquello que no puede ser destruído" y es según la Tradición Védica es el lugar en dónde reside la conciencia personal y la conciencia universal. Su propósito primario es el de equilibrar, balancear la harmonía entre uno mismo y los demás.

La etapa de desarrollo de este centro se da entre los 4 y 7 años de la persona y está en relación directa con la capacidad de amar y el derecho a ser amado. Las partes del cuerpo asociadas son: el pecho, pulmones, diafragma, omóplatos, costillas, corazón y el sistema respiratorio (todos ellos relacionados con la vitalidad). Rige la vitalidad,  expansión de la respiración, generosidad, capacidad de perdonar, y la empatía (esta última cada vez mas en falta) así mismo es el que suelta/sostiene nuestro dolor.

Su sonido es YAM que representa el viento, su elemento.

Sus características masculinas son las de proteger, guiar y apoyar a nosotros y a los demás. Sus características femeninas son las de nutrir, conectar, unir y alimentar emociones.

Cuando tenemos un buen balance del prāna en este cakra vamos a ser capaces de sentir compasión y empatía hacia los demás. También vamos a ser capaces de demostrar amor hacia los demás y hacia nosotros mismos. Vamos a ser capaces de discriminar sin juicios; de poner límites y distancia con aquellos que nos hagan sentir menos y de ser generosos/altruistas sin esperar nada a cambio. Nuestro sistema inmunológico se va haber fortalecido debido a que nuestra respiración es potente y balanceada. Vamos a ser capaces de abrirnos hacia los demás y de ser nosotros mismos sin miedo al juicio.

Por el otro lado, una deficiencia del prāna en Anahāta va a hacer que nos volvamos anti-sociales, introvertidos y fríos en nuestras relaciones. Intolerantes, críticos y fáciles de manipular. Incapaces de amar y con una baja autoestima nos va a llevar a ser depresivos y con recelo hacia las relaciones interpersonales. Así mismo, va a haber una falta de vitalidad y una desconexión con nosotros. Nuestro sistema inmunológico va a ser deficiente, pudiendo crear problemas circulatorios.

Los traumas asociados con este cakra son el abandono, rechazo, sensación de pérdidas, críticos constantes y abusos físicos o sexuales.

Las prácticas aconsejadas para alimentar este cakra son aquellas que van a estar enfocadas en prácticas vigorosas y dinámicas, con la idea de abrir el pecho y de crear espacio en el corazón: arcos, incremento de la inhalación y suspensión de la misma. Si usamos mantras deberán de ser aquellos sonidos en relación directa con el viento o el espacio.

*Cakra se pronuncia chakra

Resumiendo: en estos momentos que estamos viviendo debemos de alimentar este espacio vital para poder sortear cualquier dificultad que se nos presente y ser capaces de fluir día a día sin preocupaciones.

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